La inteligencia artificial (IA) ha modificado significativamente el panorama tecnológico en las últimas décadas.
Sin embargo, el desarrollo de estos sistemas ha estado marcado por una fuerte centralización en el idioma inglés, lo que plantea dudas sobre la equidad y accesibilidad de estos avances para hablantes de otras lenguas.
ALIA, una iniciativa respaldada por el Barcelona Supercomputing Center y financiada con fondos públicos, se presenta como una solución para reforzar la presencia del español y las lenguas cooficiales en el ecosistema de la IA. No obstante, surgen interrogantes sobre la eficiencia de esta inversión y su impacto real frente a las tecnologías desarrolladas por grandes corporaciones internacionales.
Cuestionamientos sobre la diversidad lingüística en la IA
El dominio del inglés en el sector tecnológico no es casualidad. La mayor parte de los desarrollos en IA provienen de empresas y centros de investigación ubicados en países angloparlantes. Esta situación ha resultado en la creación de modelos que, al estar entrenados con datos predominantemente en inglés, tienden a ignorar otras lenguas o a manejarlas con limitaciones significativas.
Si bien el español es hablado por más de 600 millones de personas, su presencia en el sector de la IA no está asegurada. Las lenguas cooficiales de España, con un número de hablantes significativamente menor, enfrentan un desafío aún mayor en cuanto a su digitalización y adaptación a estas tecnologías.
ALIA pretende abordar esta situación, pero persisten dudas sobre su alcance real. A pesar de la inversión pública, no queda claro si su impacto podrá competir con los desarrollos privados ni si la sociedad aprovechará estos recursos de forma efectiva.

La infraestructura pública de ALIA
Uno de los aspectos centrales de ALIA es su carácter público, lo que teóricamente garantiza su acceso abierto a administraciones, universidades y empresas. No obstante, la efectividad de estos modelos dependerá de su adopción real y de su capacidad para ofrecer resultados competitivos frente a alternativas privadas.
La iniciativa se apoya en la capacidad del Barcelona Supercomputing Center, que cuenta con MareNostrum 5, un superordenador de alto rendimiento. Sin embargo, aunque esta infraestructura es avanzada, la ventaja comparativa con respecto a las infraestructuras privadas de grandes tecnológicas es discutible.
Limitaciones y posibles problemas de los modelos de IA
Los modelos de lenguaje pueden generar contenido basado en datos de entrenamiento, pero no garantizan exactitud ni objetividad. ALIA, como cualquier otro modelo de IA, podría reproducir sesgos existentes en los datos, ofrecer respuestas incorrectas y generar información desactualizada. Además, la calidad de estos modelos dependerá de la disponibilidad y diversidad de datos de entrenamiento en español y lenguas cooficiales, algo que aún no está garantizado.
ALIA Kit: recursos abiertos, pero ¿de utilidad real?
ALIA Kit proporciona acceso a modelos de lenguaje, herramientas de procesamiento de texto y metodologías, supuestamente con el objetivo de facilitar la investigación y el desarrollo en español y lenguas cooficiales. No obstante, su impacto dependerá de la adopción por parte de desarrolladores y empresas, que podrían preferir alternativas más robustas y probadas en el mercado. Accede a Alia Kit
El proyecto está financiado en el marco del Plan Nacional de Tecnologías del Lenguaje y cuenta con apoyo de la Unión Europea. Sin embargo, el retorno de esta inversión pública aún es incierto, especialmente considerando el ritmo acelerado con el que evoluciona la tecnología.
La inversión pública en inteligencia artificial para el español y lenguas cooficiales plantea un dilema: ¿es una herramienta estratégica para la soberanía digital o un esfuerzo costoso con impacto incierto frente a la competencia global?
Financiación de IA con dinero público
El desarrollo de infraestructuras públicas de IA plantea un dilema. Por un lado, se argumenta que garantizar la inclusión del español y las lenguas cooficiales en la IA es una cuestión de soberanía tecnológica y diversidad lingüística. Por otro lado, la efectividad de estas iniciativas públicas frente a los avances del sector privado es cuestionable.
Dado que la IA evoluciona con rapidez, existe el riesgo de que estos proyectos queden obsoletos o sean poco utilizados. Mientras tanto, la financiación pública podría haberse destinado a otras áreas con impacto social más inmediato.
La interrogante principal sigue en pie: ¿en un mercado dominado por gigantes tecnológicos, tiene sentido seguir invirtiendo fondos públicos en iniciativas como ALIA? La respuesta a esta cuestión determinará el futuro de este y otros proyectos similares.
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